Hola, tanto tiempo! volvemos otra vez, en realidad nunca deje el rol de DAI pero estuve ausente en las publicaciones...hoy les quiero compartir un relato que encontre en una capacitación que estoy haciendo:
Les proponemos el relato de Lamouret titulado “Marcha atrás" (1), que es uno más entre tantos que circulan y que ustedes también podrían aportar, para que nos acerque al cotidiano escolar:
![]() | Terminado el segundo bimestre se hace la reunión de padres para la entrega de boletines y comentar los logros y objetivos para el tercer bimestre. En esta reunión los alumnos mostraron algunas de sus realizaciones trabajando junto a sus padres. Después de conversar de temas generales, los niños se retiran a una clase de Educación Física e invito a los padres que tuvieran interés y tiempo a que se quedarán y los atendería para cualquier consulta. Yo me quedé con los boletines de los ausentes y de otros que por variadas razones no había podido hablar con algunos padres en las semanas previas a la reunión. José había comenzado la escolaridad a mitad del primer bimestre. Era el mayor de varios hermanos. Venía del interior de la provincia de Catamarca y tenía diferencias notorias en los conocimientos. Sus padres no conseguían trabajo, por eso también no se podían acercar a la escuela. En la reunión me acerco al papá de José para conversar y ver la manera de poder ayudarlo, ya que le costaba bastante la lectura y la comprensión de textos. Generalmente comienzo preguntando cómo ven a sus hijos, si están contentos, si los ven ocupados con los trabajos de la escuela, etc. Con una sonrisa orgullosa me dice: –¡Vio qué bien lee José! –¿Por qué? , le pregunto. –Y, él me ayudó en el trabajo que usted nos propuso recién y en casa me lee el diario cuando busco trabajo, porque yo no sé leer. –¡Sí! Claro, está mejorando mucho; lo felicito. Cuando tenga tiempo, acérquese y charlemos un poco más. ¡Ah! El boletín se lo envío mañana por José porque me falta una firma. No me faltaba una firma, me faltaban todas, porque rompí el boletín después de haberlo escuchado. El “Insuficiente, ¡debes preocuparte más! se transformó en “Suficiente, te felicito por tus progresos”. El que debía preocuparse más era yo. No se puede evaluar a un alumno, sobre todo en grados inferiores, si no conocemos su entorno y sólo juzgamos su rendimiento. PARA PENSAR ...NO?? |






